lunes, 17 de septiembre de 2018

Quinto día. Iglesias y Catacumbas


Quinto día. Éxtasis, Moisés, San Giovanni, Catacumbas y más


      Después del día anterior, dedicado a conocer el pasado del Imperio Romano, hoy toca sumergirnos en la ruta que nos ha de llevar a visitar algunas de las principales iglesias de la ciudad. Salimos del hotel, y desde la plaza Barberini subimos paseando hasta la pequeña basílica de Santa Maria della Vittoria, obra de Carlo Maderno. 


Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini
      Tiene una sola nave y tres capillas laterales, entre las que destaca la Capilla Cornaro que alberga la obra maestra de la escultura de Gian Lorenzo Bernini, El Éxtasis de Santa Teresa. Lástima que ahora se encuentre en proceso de restauración y parcialmente cubierta con andamios. La escultura de mármol blanco muestra el momento en que Santa Teresa experimenta un éxtasis místico mientras el ángel hunde un dardo de oro en su corazón.

Santa Maria della Vittoria
La Virgen María triunfa sobre la Herejía, de Cerrini


























   
    La decoración de los techos y las bóvedas es impresionante, como en todas las iglesias de Roma. Aquí se puede admirar la increíble escena del triunfo de la Virgen María sobre la Herejía, pintura al fresco del maestro Cerrini.  

    A pocos metros de la iglesia se halla la Fuente de Moisés o Fontana dell'Acqua Felice, una curiosa fuente con una escultura del patriarca hebreo señalando las aguas milagrosas, y decorada con pequeños obeliscos en el ático y leones de estilo egipcio en la parte delantera.


Fontana del Mosè
      Seguimos el paseo hasta llegar a la plaza de la República, donde está otra de las grandes basílicas romanas, Santa María de los Ángeles y los Mártires. La iglesia está levantada sobre los restos de las termas de Diocleciano y fue diseñada por Miguel Ángel. En el suelo del crucero tiene una meridiana solar de 45 metros de longitud para determinar la fecha exacta de la Pascua.


Santa María de los Ángeles y los Mártires
Santa María de los Ángeles y los Mártires

























    Al salir de la iglesia, pasamos por delante de la estación Termini, el nudo central de transportes de Roma, donde confluyen las líneas de tren y metro. Desde allí, a través de la Via Gioberti, llegamos a la Piazza di Santa Maria Maggiore, con la Basílica Papal del mismo nombre. Es otro de los hitos a visitar, pero tras una mirada rápida a la fachada continuamos el camino hasta la iglesia de San Pietro in Vincoli a través de la Via Cavour y la Scalinata dei Borgia.



Scalinata dei Borgia
El milagro de las cadenas, de Parodi
























    Esta basílica, fue construida en el siglo V para conservar las cadenas que sirvieron para mantener preso a San Pedro en Jerusalem. Estas reliquias se pueden admirar en una urna bajo el altar mayor.

Mausoleo de Julio II


Cadenas de San Pedro
                                            



      Pero esta iglesia es famosa, sobre todo, por el mausoleo del papa Julio II diseñado por Miguel Ángel. La figura principal del monumento es la escultura de Moisés, situado en la parte central debajo de la tumba del pontífice.


Moisés de Miguel Ángel
     Después de visitar esta iglesia, una de las cuatro Basílicas mayores de Roma: Santa Maria Maggiore, o en español Santa María la Mayor. Es la más importante y más grande de las numerosas iglesias de Roma dedicadas al culto de la Virgen María.



Santa Maria Maggiore

Artesonado

Ábside





     

      Cuando terminó el Papado de Aviñón, la Basílica de Santa María la Mayor se convirtió en la residencia de los Papas hasta que se trasladó definitivamente a la Ciudad del Vaticano.



Cúpula de Santa María la Mayor
      Aquí también se custodia la reliquia del pesebre que al parecer fue usado por Jesús en Belén. Lo podemos ver debajo del altar mayor, en la Cripta de Belén.

Relicario del Pesebre



Mosaico de la Coronación de la Virgen



     
    La siguiente parada es San Giovanni in Laterano, otra de las Basílicas mayores de Roma, la iglesia de San Juan de Letrán. Poco antes de llegar, atravesamos la Muralla Aureliana por la Puerta de San Giovanni.



Mura Aureliane


Porta de San Giovanni




















     El nombre completo de la iglesia es Archibasílica del Salvador y de los santos Juan Bautista y Juan Evangelista, y es la sede episcopal del obispo de Roma, el Papa. Francesco Borromini es el autor de la reforma barroca de la basílica actual, con las estatuas de Cristo, San Juan Bautista, San Juan Evangelista y los Apóstoles sobre la fachada.


Archibasílica de San Juan de Letrán
     En el ábside se encuentra el trono papal, donde el pontífice celebra la misa en algunas ocasiones, como en Jueves Santo o el Corpus Christi.


Trono del Papa
     El altar mayor está bajo un baldaquino en el que se halla el relicario con la cabeza de los santos Pedro y Pablo. La losa que cubre el altar es la que utilizaba san Pedro para celebrar la eucaristía.



Baldaquino y Altar mayor
Bóveda de la Basílica


























     Junto a la basílica se encuentra el Palacio de Letrán, sede del Papado hasta su traslado a Aviñón, y el edificio de la Escala Santa, la escalera del palacio de Pilatos en Tierra Santa, que tuvo que subir Jesús durante su cautiverio. Los peldaños de madera se suben de rodillas como muestra de respeto. 


    En la agenda del día, solo nos quedaba una cita, la visita a alguna de las antiguas catacumbas cristianas. Como habíamos hecho el estudio de la ruta, estábamos al lado de la parada del autobús que nos podía acercar, llevándonos a través de la Via Appia Antica, la carretera de acceso a las Catacumbas de San Calixto y las de San Sebastián. Así que nos dirigimos a una trattoria cercana Spaccio Pasta, para cubrir el trámite de la comida de mediodía.


Fettuccini pomodoro


Paccheri cacio e pepe






















   Fettuccini pomodoro, Paccheri cacio e pepe, Spaghetti alla carbonara. Todo muy bueno en un local agradable, muy grande y bien decorado con vistas a la Basílica de San Juan de Letrán. Restaurante recomendable, con un servicio muy atento y en español.


      Como hemos dicho más arriba, el mejor modo de llegar a las Catacumbas es tomar el autobús 218 desde la plaza de San Giovanni hasta la misma puerta del recinto de San Calixto. Escogimos estas catacumbas porque son las más cercanas y el trayecto en bus dura unos veinte minutos, y el cansancio ya empezaba a notarse.


Ticket de entrada


Verja de entrada a la Catacombe de San Callisto



Complejo de las Catacumbas de San Calixto


      Se trata de un complejo de veinte kilómetros de galerías que los cristianos empezaron a excavar en el siglo II como lugar de enterramiento. Ocupan una extensión de quince hectáreas, con una profundidad máxima de veinte metros.
En las Catacumbas de San Calixto fueron enterrados varios Papas en la llamada Cripta de los Papas. También fue enterrada Santa Cecilia en la cripta que lleva su nombre. En ella se conserva una copia de la escultura de la santa, cuyo original, obra de Maderno, se halla en la Iglesia de Santa Cecilia en Trastevere. Pero esta visita estaba prevista para el día siguiente.


     Con esta visita se daba por terminada la agenda del día, por lo que tras regresar al centro de Roma, el resto de la tarde lo dedicamos a pasear y a la compra de recuerdos del viaje. La cena fue en el Pepy's Bar, ya que está cerca del hotel y tiene una buena relación calidad-precio y una terraza muy agradable frente a la plaza Barberini. El menú de hoy fue Pizza quattro stagioni e Insalata di tonno.


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Cuarto día. Roma Imperial


Cuarto día. Roma Imperial


      Este día lo vamos a dedicar a visitar los restos arqueológicos de la Roma imperial. El Coliseo, el Foro, Palatino, los Museos Capitolinos... Significaba un cambio radical, especialmente para nuestra peque, que ya empezaba a refunfuñar ante la sola idea de visitar alguna iglesia: "Jo, papi, si son todas iguales...", era su queja cuando nos plantábamos delante de otra basílica.

     Por eso, teníamos la esperanza de que la ruta de hoy fuese más amena para ella. Como siempre, desayuno en el hotel, y a la estación de metro de Barberini para tomar la línea B hasta Colosseo.


El Coliseo de Roma
      Y ahí estamos, delante del Anfiteatro Flavio. Comenzó su construcción el emperador Vespasiano y lo inauguró su hijo Tito en el año 80. Su nombre actual de Coliseo hace referencia a una estatua colosal de Nerón, que estaba situada en la Domus Aurea, delante del anfiteatro. En su construcción se emplearon diversos materiales, como travertino, madera, estuco o piedra. Contaba con ochenta filas de gradas, con una capacidad total de 65.000 espectadores.


Las "Gladiadoras"
      Se pueden visitar los tres niveles de gradas, además de bajar al nivel de la arena, donde peleaban los gladiadores, y a las galerías por debajo del entarimado, donde se encuentran las jaulas para las fieras y las dependencias de los luchadores. 



Vista de las gradas

Galerías inferiores. Al fondo, parte de la tarima sobre la que estaba la arena
     La entrada para el Coliseo también te da acceso al Foro y al Palatino, situados a pocos metros de distancia. Pero entre ellos se encuentra otro de los hitos del arte romano, el Arco de Constantino.

El Arco de Constantino visto desde el Coliseo

    El arco fue erigido en el año 315 para conmemorar la victoria del emperador Constantino en la batalla de Puente Milvio. Se construyó aprovechando materiales de otros edificios, mármol en la parte inferior y ladrillo revestido de mármol en la parte alta.


Arco de Constantino
     La siguiente etapa nos llevaba a la entrada sur del Foro Romano. Tras el pertinente control de billetes y de seguridad, te encuentras frente a frente con otro de los más famosos arcos de triunfo romanos, el del emperador Tito. Fue construido por Domiciano hacia el año 82 para conmemorar la victoria de su hermano Tito en Jerusalén, y ha servido de modelo para muchos arcos posteriores, como el Arco de Triunfo de París.


Arco de Tito

    A partir de aquí se enfila la Via Sacra, la avenida que atraviesa el Foro de lado a lado. Templos, basílicas y otros restos de la vida cotidiana de Roma se ubican a ambos lados de la avenida procesional. 

Templo de Cástor y Pólux


Templo de Venus y Roma




















Templo de Antonino y Faustina


Columna de Focas y Templo de Saturno




    
     Al final de la Via Sacra se encuentra el Arco de Septimio Severo, erigido en el año 203 para celebrar las victorias de Severo y sus hijos Caracalla y Geta sobre los partos. Está construido en mármol blanco, y consta de un arco central flanqueado por otros dos más pequeños.


Arco de Septimio Severo
     Una vez terminado el paseo por el Foro, tocaba visitar el Palatino, la colina donde se hallaba la residencia oficial de los emperadores romanos. Aquí estaba la cueva donde vivía la loba Luperca, que amamantó a Rómulo y Remo, los fundadores de Roma.


Palatino

Excavaciones del Palatino

El Palatino desde el Foro

Domus Severiana

Palacio Imperial de Domiciano

Estadio Palatino
    
     Desde lo alto de la colina del Palatino se puede contemplar el lugar que ocupó el Circo Máximo, hoy convertido en parque y lugar de celebración de conciertos.

Circo Máximo

    Para comer, hoy tocaba comida italiana, ¡por supuesto!. Así que nos sentamos en la terraza del ristorante Pizza Forum, a pocos metros del Coliseo, donde dimos buena cuenta de un menú más que correcto: Spaguetti Carbonara, Lasagna, Spaguetti Aglio olio e Insalata Colorata.

     La tarde comienza con la visita a la Carcere Mamertino, la cárcel de Estado donde se encerraba a los enemigos de Roma antes de ser juzgados o ajusticiados. En una placa se relacionan los principales personajes que pasaron por la celda subterránea: San Pedro, San Pablo, Vercingetórix, Sejano, Yugurta...


















   Imágenes de la Carcere Mamertino: celda, frescos
en la pared, placa con los nombres de presos famosos y esqueleto descubierto en la cárcel.






















      La cárcel Mamertina o Tullianum se encuentra al pie del monte Capitolino, así que tras echar un último vistazo al Foro, subimos hacia la plaza del Campidoglio, donde están los Museos Capitolinos, los museos municipales de la ciudad de Roma.
      En la esquina de la plaza encontramos la reproducción de la escultura de la Loba Capitolina amamantando a Rómulo y Remo. El original se halla en el interior de los museos...

Escultura original



Réplica de la loba amamantando a los fundadores de Roma


















      Los museos están situados en dos palacios, el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo, y contienen una importante colección de bronces, cerámica, medallas y pintura. Destacan además de la escultura de la Loba Capitolina, la de Marco Aurelio a caballo, el Gálata moribundo, el Espinario, obras de Caravaggio, Pietro de Cortona, Rubens y muchas más.


Patio de los Museos


Spinario
Estatua ecuestre de Marco Aurelio



















     En el centro de la Piazza di Campidoglio se puede admirar una réplica de la estatua ecuestre de Marco Aurelio. El original está en el patio del Palacio de los Conservadores llamado La Exedra de Marco Aurelio.

Entradas de los Museos Capitolinos


Folleto de los Museos Capitolinos



















   Para terminar la tarde, nos acercamos a la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, donde se encuentra la Boca de la Verdad. Llegamos cinco minutos tarde, y la iglesia estaba cerrada, así que tendríamos que volver en otro momento. Nos dirigimos hacia el centro de Roma para pasar de nuevo por uno de nuestros sitios favoritos, la Fontana di Trevi, abarrotada de gente como siempre. Después de la visita a la figura de Océano dominando las aguas, nos fuimos a cenar. Hoy volvía a elegir el menú la pequeña de la familia, y su opción fue hamburguesa, patatas fritas y refresco en The Good Burguer. Acabada la cena, paseo hasta el hotel, y a descansar hasta el día siguiente, que íbamos a dedicar a visitar iglesias y más iglesias.